jueves, 7 de febrero de 2013

Robsten


Sus labios se fruncieron en un leve seño, él miraba a su agente en busca de una ayuda entre toda esa multitud de gente que lo rodeaban.

Aun en mi posición podía tener todo el panorama de lo que pasa afuera, una leve lluvia caía sobre la alfombra roja y la gente aun estaba apasionadamente gritando, como que si no importase nada más que un abrazo y un autógrafo de su ídolo. Los reporteros junto algunos paparazis tomando notas y fotografías que salían millones de flashes a los personajes principales.

Él continuaba allí parado de vez en cuanto sonriendo y mirando por donde lo llamaban para que le pudiesen sacar una fotografía. Su vestimenta era completamente de pies a cabeza impecable, su esmoquin, pantalones, corbata fina y zapatos de diseñador en color negro, por el corte que tenía podría decir que era de Gucci de la colección verano. No que  pretenda conocer todo sobre moda pero al estar en pasarela constantemente y ver a los hombres o gays vestidos así… ya a quien le importa de cómo es que se dé donde aprendí todo eso.

Me di vuelta dándole la espalda al ventanal de vidrios espejados. Busque la caja con los pendientes prestados de Bvlgari, unos prendedores ya que no tengo hecho los agujeritos como para llevarlos. Un delicado diamante rojo rodeado de piedras blancas a su alrededor, formando todo esto una gota. Combinaban con el corte del escote del vestido rojo.
Sostuve con una mano la pulsera y haciendo malabares para que no se caiga, intente ponérmela. Pero el intento fue fallido ya que el ganchito era muy pequeño como para lograr abrocharlo por mí misma.
Busque la cartera, me mire por última vez en el espejo revisando que todo esté en orden, mi castaño pelo estaba recogido desprolijamente  con algunos mechones sueltos, los ojos verdes resaltaban ante el leve toque de maquillaje que tenía en tonos cálidos con un delineado negro; mis labios pintados de un rojo carmín como el vestido.

El vestido marcaba mis curvas, mis pechos casi a la vista si lo mirabas desde otro ángulo que no sea solo de frente y eso por culpa del pronunciado escote que llevaba, la espalda enfundada con un encaje y de ella se extiende hasta casi tocarse por los lados de al frente de mi cintura en unos picos, lo demás sólo la tela liza ceñida a mi cuerpo hasta el piso, cubriendo mis zapatos.

Un golpe en la puerta me desconcentró, seguido de una llamada.

-Kristen, ya es hora.-dijo la voz de un chico perteneciente al grupo de mi guardaespaldas.
Su traje negro estaba adornado con un pañuelo rojo en uno de sus bolsillos, un cable fino salía de su oído conectándose con algo que llevaba dentro del traje. En una de sus cinturas se podía ver el arma que aportaba.
Sonreí al notar que esperaba a que me moviese del lugar y salir. Recogí la cartera cual contenía lo básico; delineador, lápiz labial, celular y pañuelos descartables.

Al terminar de bajar las escaleras nos dirigimos hacia la puerta trasera del hotel donde nos esperaban mi jefe en seguridad y mi asistente de agenda.
Ambos vestidos de traje negro y con algún que otro pequeño detalle rojo o plata. Si no tuviesen familia u otra vida, diría que ambos son pareja. Sus estaturas estaban a la par, encajaban como en un rompecabezas.
Yo y mis pensamientos fueras de lugar, cuando ella es madre de tres hermoso niños. Y él estaba comprometido desde hace dos años con una mujer hermosa, cual tuve la oportunidad de conocerla en un momento de emergencia.

Me cubrieron de la lluvia hasta estar nuevamente bajo techo. La cabina de la camioneta olía a bosque. Los vidrios espejados no dejaban entrar un centímetro de la nítida luz de afuera. Mi asistente fue adelante y uno de los guardaespaldas nos seguiría en otra camioneta.
Otra camioneta cual sería utilizada en caso de emergencias que después no pueda salir por una de las puertas y he de necesitar dicho plan B, para distraer a dichos fotógrafos agobiantes y lograr una escapada exitosa.

Como solo estábamos a un paso de la gran noche y la alfombra roja, no nos llevo mucho llegar. Aunque estuvimos quince minutos esperando a que otros actores desciendan del auto y bajasen en dicha presentación también.
Siempre llegando a lo último y con toque de queda, como si fuese la cenicienta y escapase de las manillas del reloj.
Primer pie sobre la alfombra, otro más. Mi agente y un asistente estaban allí para la ayuda del vestido y la odiosa lluvia.
Agarre de la mano que tendían hacia mí, bajando sin problemas, sonreí.

-Gracias.

-Kristen, recuerda. Comenzamos por la izquierda y de allí damos la vuelta y volvemos a la derecha. Tienes solo treinta minutos para que la función comience.

-¿Treinta minutos?

-El transito. La espera y por la lluvia se ha adelantado.

NTA: Continuo???? 

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